Cómo llegaron caballos “del otro extremo del mundo” a China gracias a los diádocos de Alejandro
Tiempo de lectura: 11 minutosEl emperador chino quería caballos. No joyas. No seda. No estatuas. Caballos. Animales altos, veloces, resistentes, capaces de correr más allá de lo que los caballos chinos parecían soportar. Bestias venidas de un valle lejano, al otro lado de desiertos, montañas, oasis y pueblos de nombres extraños. Caballos tan admirados que acabaron recibiendo un nombre…